Inevitablemente, por unas razones u otras, siempre llega el momento en el que debe tienes que realizar tu curriculum vitae (CV). Te sientas delante del ordenador, piensas y repiensas lo que has hecho en tu vida académica y profesional, haces una investigación sobre la mejor forma de organizar toda esta información y sólo falta el toque final: una fotografía.
Comienzas a explorar entre carpetas y más carpetas en busca de la foto perfecta, y te encuentras con un retrato de grupo de la boda de tu mejor amigo del año 2011. Abres un programa de edición para enfocar y recortar el rostro, ya que los 23 solteros restantes no son relevantes para el caso, et voilà, el CV está finalizado.
Este es un ejemplo de una experiencia por la cual la gran mayoría de nosotros hemos pasado. Pero sin ningún menosprecio por las bodas, bautizos y comuniones existe la convicción de que la foto del currículo, así como su contenido y diseño, debe reflejar la personalidad del candidato, que a la vez debe ser la idónea para el puesto en la organización a la que se aspira. Así que esta etapa de la construcción del CV no puede ser tratada de una manera descuidada. La pregunta que surge inmediatamente es: ¿poner o no una foto en el CV?
Sabemos que, idealmente, los candidatos deben ser evaluados por su experiencia y su conocimiento, en lugar de su apariencia física. Si colocas una foto en el CV, esta imagen será el primer foco de atención del reclutador, desde la primera evaluación (a veces inconsciente), toda la lectura del CV se basará en este reconocimiento inicial. Esta es una situación que adquiere una importancia especial en el caso de las mujeres consideradas “hermosas”. Estas son a menudo objeto de discriminación, tanto por otras mujeres como por los hombres, ya sea por la rivalidad entre el mismo sexo, o por la popular creencia de que la belleza compite con la inteligencia. Además, no puedes olvidar que una buena aplicación al puesto responde sólo a lo que solicita el anuncio. Si no pide foto, no las ponga.
Permite humanizar tu currículo. Los candidatos dejan de ser un conjunto de palabras y números, empiezan a tener una cara; y no hay duda que la imagen es muy importante en posiciones que están en contacto directo con el público. Para los escépticos, es importante recordar que con la difusión actual de Facebook y LinkedIn su foto ya está disponible a través de una búsqueda rápida en estas redes sociales.
A continuación, se impone la pregunta: ¿cuáles son las precauciones que se deben tomar para una fotografía de CV? Esta debe centrarse sólo en su cara y hombros, tenga en cuenta su vestimenta; opta por un fondo de un solo color, no demasiados colores y nunca colores de fantasía; presta atención a la calidad de la imagen, bien enfocado, la iluminación y su postura. puedes preguntarte, ¿debería sonreír? Ser una persona simpática no hace daño a nadie, pero como se mencionó anteriormente, lo más importante es tener en cuenta la imagen que quieres proyectar.
En resumen, poner (o no) la foto es una decisión del candidato. Sin embargo, si quieres dar a conocer directamente tu imagen, habla primero con un amigo que tenga unas fotografías muy profesionales en el Instagram y pídele ayuda. Recuerda que la ecuación ropa formal + un fondo homogéneo (sea el blanco de la iglesia o el verde de los arbustos) ≠ resultado positivo. Después de todo, el dicho popular dice ´una imagen vale más que mil palabras’, y esta puede funcionar como una ventaja o desventaja.
¡Buena suerte en esta difícil tarea!